Fue
cuando el auge petrolero y el negocio prosperó rápidamente.
Sucedió
que venían muchos inditos de la huasteca, a los que las compañías petroleras
les pagaban regalías, llegaban con mucho dinero y no pidiendo de mas calidad u
otra característica, sino lo mas caro.
Muchos
por no decir casi la mayoría venían descalzos a comprar zapatos y tenían muchos
calcetines de diferentes tamaños, para que se los pusieran y poder medirse sus
zapatos Florsheim, que era lo mejor que había y poder comprarlos.
Por
motivo de la época revolucionaria que estaba viviendo el país, estaban
circulando como moneda los "bilinbiques", moneda de papel sin ningún
valor. Mi padre, fue a ver al dueño del local donde estaba ubicada la casa
Quintana y Haces, a comunicarle que iba a dejar de pagarle una temporada, hasta
que se normalizara la situación y hubiera una moneda firme. Como se darán
cuenta, al que le convenía pagar en bilimbiques era a mi padre, pero no lo
consideraba justo. ¿Quién lo hace eso? Nadie.
Al
morir mi abuelo Francisco B. Zorrilla, mi padre había sido nombrado albacea por
él y se tuvo que venir a esta ciudad, para poder atender la Hacienda de la Loma
y demás ranchos. En Tampico se quedaron para atender el negocio, mi tío Ricardo
Caldevilla Madrid y mi tío Miguel Haces, hermano de mi padre.
Mi
tío Miguel era sumamente sociable, llegando a ser presidente de los festejos
del carnaval, la Cruz Roja, de la Cámara de Comercio, La Beneficencia Española,
que reconstruyó y hay una sala en ella que en honor de él tiene su
nombre. Por los años 25 o 26, mi tío enamoró a la que luego sería mi tía
Bertha, era viuda de Roberto Cardona y tenía un hijo Roberto, se casaron en
1926.
Después
de tener un contratiempo con el negocio, pues andando de paseo en la playa, el
negocio se quemó y no se pudo recuperar nada. Un periodista, que Dios lo haya
perdonado, llamado Vicente Villasana y que tenía el periódico principal del
lugar, llamado El Mundo, lo fue a ver para que le diera dinero, sino lo
atacaría diciendo que el había provocado el incendio para provocar el seguro.
Mi tío le explicó que no tenía que darle nada, pues cuando el incendio él se
encontraba a varios kilómetros del lugar y aparte el negocio no tenía seguro.
No importando lo anterior, emprendió una campaña de difamación en su periódico.
Aclarando que siempre andaba en dificultades esta persona y un día mi tío
Miguel lo escondió en su negocio, de uno que lo quería matar, lo ayudó a escapar
por la parte de atrás, brincando bardas y en agradecimiento así le
correspondió. Quiero aclarar que esta persona murió asesinado en un cuarto del
Hotel Sierra Gorda, aquí en Cd. Victoria, por el Inspector General de Policía
del Estado, Julio Osuna, por algo que él le había publicado.
Mi
tío quedó muy mal físicamente y moralmente, empezó a trabajar con un Sr. Llaca
en un negocio de sal, donde le fue mal. Posteriormente consiguió el puesto de
Administrador en el Centro Español, hasta su muerte en el año del 47.
Mi
tío Miguel y mi tía Bertha, tuvieron dos hijas, Bertha la mayor casada con
Francisco Díaz Covarrubias, con quién tuvo los siguientes hijos: Francisco,
Bertha, Miguel, Marco y Javier. Muy joven murió Francisco su esposo, de un
derrame cerebral.
La
segunda hija fue Gloria, nacida en Tampico, donde vivió hasta que se casó con
el Dr. Salvador Recio de León, mudándose a Cd. Mante, pues Salvador era el
Director de la Clínica del Ingenio Azucarero de ese lugar. Al dejar la
dirección del Ingenio el Ch. Ramírez, se trasladaron a Saltillo, Coah. Donde
vivieron hasta su muerte. Ella murió de una enfermedad que fue paralizándola
continuamente hasta provocar su muerte. Tuvieron 2 hijos Gloria y Salvador,
ambos viven en Saltillo.
Terminando
de relatar mis recuerdos de los hermanos de mi padre, continuaré con los dobles
primos hermanos de él, pues sucedió que dos hermanos Juan y Manuel Haces
Celorio, se casaron con dos hermanas Delifa y Matilde, Madrid Lama, dando
origen a las dos ramas Haces Madrid.
El
mas grande de los primos de mi padre era Juan, el cual se vino a Victoria, pero
a fines del siglo o sea en mil ochocientos noventa y tantos, cuando la guerra
de Estados Unidos con España, se fue a radicar a La Habana, Cuba, donde se casó
con Ana María Alvarez, no tuvieron hijos y el año de 1963, falleció en ese
lugar, donde está sepultado en el cementerio Colón. De él poco tengo que
platicar, pues casi no había ninguna relación familiar. El trabajaba mucho,
hizo capital y se retiró a vivir de sus rentas, cuando la revolución de Fidel
Castro, lo dejaron sin un centavo, viviendo de cupones que les daba el
gobierno, a los pocos años falleció.
Mi
tío Benito lo recuerdo muchísimo, desde 1928 a 1935 vivimos en una casa que era
de su propiedad, ubicada en la acera norte de la calle Juárez, 10 y 11. Una
casa de dos pisos, en la planta baja vivíamos nosotros y en el segundo piso
vivía mi tía Meche y mi tío.
El
se había casado con Mercedes Zorrilla Gómez, una de los dieciséis hermanos del
matrimonio de Bernardo Zorrilla Beltranilla y Mercedes Gómez, no tuvieron
descendencia, pero vivía con ellos como hija Nieves Llano Zorrilla, hija de una
hermana de mi tía Meche. A mi me quiso adoptar, diciéndole mi tío a mi papá,
que al cabo no perdía mis apellidos Haces Zorrilla, como es natural mi padre no
quiso y posteriormente fue cuando se fue a vivir con ellos Nieves.
Mi
tío era muy juguetón y afecto a los niños, a Manene que en ese tiempo vivía en
Villa Juárez hoy Cd. Mante, le decía Villa Juaréz, a mí por la Hacienda La
Loma, que había sido nuestra me decía Loma, nosotros como venganza, pues tenía
una hacienda por el rumbo de Jaumave, llamada La Maroma y así le decíamos.
Cada
vez que lo veíamos en cualquier lugar, nos daba dinero de regalo. El día de
nuestra primera comunión, de Manene y mía, de la cual el fue su padrino y el
padrino mío, mi hermano Miguel; nos mandó a regalar a cada uno un machete
“collins” rojo, con empuñadura de madera, nosotros estábamos felices, pero mi
mamá y Laura mi hermana, nos hicieron regresarlos con mucha pena nuestra.
Nos
tomaron unas fotos muy bonitas con una vela cada uno y cuando crecimos y nos
dio por tomar cervezas, opinó que en lugar de las velas nos pusieran una
cerveza a cada uno.
Cuando
yo estudiaba para contador en la Escuela Bancaria y Comercial en México,
ubicada en las calles de Palmas y Venustiano Carranza, había un hotel llamado
Isabel, en la esquina de Isabel la Católica y República del Salvador, ambos en
el mero centro de la México, a unas cuantas cuadras del zócalo. A ese hotel llegaba
mi tío; y a cada rato íbamos a preguntar si no tenía reservación, me acompañaba
mi compañero y amigo Manolo Corcuera. Cuando comprobábamos que iba a llegar,
nos aparecíamos a saludarlo, la principal causa aparte del afecto, era que nos
regalaba a cada uno $5.00, que era una fortuna en el año del 43, cuando esto
sucedía. Al tener el dinero, apresuradamente lo gastábamos yéndonos a jugar a
los billares, cines y otras cosas, sin concurrir esos días a nuestras clases,
yo tenía 15 años de edad.
Al
llegar a esta, mi tío le platicaba a mi papá que nos había visto en México,
inmediatamente le preguntaba si nos había dado dinero, al afirmarlo, se
molestaba y le decía que en lugar de un bien nos había hecho un mal, lo cual
era cierto y le pedía que por favor, cuando fuera a México no nos regalara
dinero, por el mal que nos hacía; pasaba el tiempo y nosotros investigábamos
cada vez que iba y la historia se repetía.
Cuando
mi papá murió y nos quedamos con la ferretería Manuel Campo, mi cuñado, su
esposa Laura, hermana mía y yo, todos los días iba a platicar y pasar al baño;
cuando la conversación estaba muy interesante y los deseos de ir al baño eran
muy intensos, corría a el con muchos ruidos producidos por él o sean
flatulencias estomacales, conocidas vulgarmente como pedos.
Fue
muchos años presidente del Casino Victorense, donde mantenía una disciplina
fuerte, casi todo el día en la mañana y tarde y noche, estaba jugando dominó,
ya que era muy afecto y bueno para jugarlo, jugaban la copa en el mismo, pero
como él no era afecto a las mismas, pedía un puro y de allí le vino la
costumbre de hacerlo, se fumaba como 10 o 15 puros diarios, una enormidad.
Una
anécdota que les contaré, es que él era dueño de una construcción de 2 pisos
ubicada en la acera norte de la calle Hidalgo, entre las calles 12 y 13, donde
en ese tiempo estaba establecida la principal mueblería de Victoria: La
Malinche, propiedad de un español de Galicia, llamado Eduardo Nuñez Tejeiro. Mi
tío estaba parado en la acera del frente, del citado edificio, cuando pasó
caminando un amigo de él que tenía mucho de no verlo, después de las
demostraciones de cariño, se pusieron a platicar, relatándose sus vidas. Al
poco tiempo, puesto que mi tío estaba fumando puro, se le acabó y prendió otro.
El amigo de él le dijo: Que bárbaro Benito, como fumas y empezó a preguntarle
cuanto tiempo tenía y la cantidad, le indicó: Que bárbaro, con ese dinero
gastado en eso, podrías comprar ese edificio, a lo que él le respondió: Me he
fumado esos puros y el edificio aparte es mío.
En
el año de 1914, cuando la invasión americana en Veracruz, andaba caminando en
una calle de Tampico, cuando pasó una manifestación contra los gringos, al
verlo y por su físico pues era rubio y de ojos azules, pensaron que era un
yanki, lo persiguieron y él para mayor claridad, cogió una piedra y rompió un
aparador de un negocio de un americano, gritando: Ora, gringos desgraciados,
etc. Ya con eso se dieron cuenta que no era lo que creían y lo dejaron en paz.
Era
muy amigo del Ing. Marte R. Gómez, que era gobernador del estado, en los años
1936 a 1940, con esa razón el Ing. Lo protegía mucho, fundó una maderería:
“América”, en la esquina de las calles Juárez y 10, esquina noroeste, donde el
vendió mucho material al gobierno. Aparte, posteriormente cuando el Ing. Fue
secretario de Agricultura y Ganadería, intervino en ventas de maíz a varios
lugares del país.
De
todos los Haces Madrid, era el mas rico de todos.
En
el año de 1924, cuando a nosotros nos repartieron la Hacienda La Loma, mi papá
albacea de la misma, pudo vender algo de ganado, que era poco, pues la hacienda
era agrícola, así como otras cosas, pudiendo reunir un poco de dinero, mi tío
Ricardo, tenía en esta una pequeña ferretería y entonces los tres: mi tío
Ricardo, mi tío Benito y mi papá, establecieron una sociedad llamada Ricardo
Haces, S. en C., que vendía ferretería, tlapalería, vidrios planos, cristalería
y todo tipo de envases, motores, estufas, una fábrica de mosaicos y otra de
ladrillos, establecida en la estación de cerámica, en la vía del ferrocarril,
al norte de esta ciudad, que corre a Monterrey.
Pasaron
los años y como mi papá y mi tío Ricardo si vivían del producto del negocio y
no mi tío Benito, pues él tenía otros ingresos, en el año de 1935 disolvieron
la misma, mi tío se quedó con la tlapalería, material de construcción, vidrio
plano, cerámica y la fábrica de mosaicos. Mi papá con la ferretería, material
eléctrico, regalos, estufas, motores. Tomando el compromiso que cada quién
vendiera lo que le correspondía y no vendiera artículos de otro, para evitar
problemas. Aparte, los artículos que cada uno de ellos necesitara del otro, se
venderían al costo; y cuando a alguno de ellos le pasaran un pedido que el otro
vendía, se dividieran por mitades la utilidad.
A
mi tío Benito, tanto mi papá como mi tío Ricardo, le quedaron debiendo,
mensualmente se le pagaban intereses ambos, yo continué pagando hasta que pagué
intereses y deuda, lo de mi tío Ricardo, se pagó hasta que murió mi tío y un
poco después, desconozco si se pagó en su totalidad, aunque al parecer esto no
se cumplió.
Aproximadamente
el año de 1958, mi tío Benito se asoció en un negocio que tenía mi tío Pancho
en la calle de Morelos y 10, dedicado a vender cosas de plomería, utensilios de
baño y material de construcción. Pensaron pedirle la planta baja del negocio
que ocupaba La Malinche, en Hidalgo 12 y 13, ya que ese negocio había decaído
mucho.
Lo
lograron y no solo el negocio de mi tío Pancho sino, que le agregaron lo que
vendíamos Laura mi hermana y yo; se habló con él varias veces para que no nos
perjudicara, pues también era Pepe y Ricardo, hijos de mi tío Ricardo, sin
lograr ningún resultado, antes todo lo contrario, se llevó a mis primos Quico y
Benito, para reforzarlo.
Llegando
a tal grado, que mi primo Ricardo jamás le volvió a hablar a él y su grupo, ni
dirigirles la palabra, haciendo varias caricaturas, ya que era muy bueno, con
objeto sarcástico contra ellos, mi primo murió y jamás les volvió a hablar.
Julia y Pepe también dejaron de hablarles, hasta que un poco mas tarde lo
hicieron en una forma fría.
Laura,
Manene y Eduardo también dejaron de hablarles, solo Laura lo hacía
esporádicamente, Manene y Eduardo hasta muchos años después empezaron a
hacerlo.
En
cuanto a mí, pensé, el daño ya nos lo hicieron, no se puede remediar y opté por
hablarles.
Y
cuando mi tío Benito enfermó de cirrosis, de muerte, yo fui a verlo a su casa,
lo cual le dio mucho gusto y me decía mi tía Meche, que por primera vez comió,
cosa que tenía varios días de no hacerlo.
Al
poco tiempo se lo llevaron a curar a la Beneficencia Española de México, donde
murió, lo trajeron en avión a esta a donde fui a esperarlo, así como una
comitiva muy grande de automóviles, pues era de un carácter muy social. El
velorio fue en su casa a donde concurrí, creo Laura, Julia y Pepe, los demás no
fueron o sea Manene y Ricardo. Al entierro en el panteón municipal de esta,
concurrimos los mismos, si mi memoria no me falla.
De
mi tío Ricardo, nacido en Puertas de Vidiago y que se vino a esta a la casa
Quintana y Haces, por pláticas familiares sé que era el mas chico de los Haces
Madrid. Murió su mamá y se fue a vivir con mis abuelos.
Según
parece traía una enamorada, que a mis abuelos y a su padre no le gustaba y le
pidieron se viniera a esta ciudad. En Puertas hay un bufón que así se llama:
“Espantarruines”, se encuentra en un risco y comunica por debajo con el mar,
cuando sube la marea se oye mucho ruido y arroja agua del mar.
Una
ocasión mi tío Ricardo se metió en el cuándo bajaba el oleaje para salir al
mar, y tuvo varios contratiempos que afortunadamente no llegaron a mayores.
Le
tocó vivir varios hechos importantes, cuando la revolución en compañía de
algunos familiares. En párrafos anteriores platico, cuando mataron a mi tío
Lucas, él y mi tío Pancho, salieron en un armón rumbo a Tampico, ignorando la
suerte de mi tío hasta el día siguiente.
Otro
hecho platicado en esa época, mi tío Miguel y él se fueron a Nueva York, y como
en el cubo de un elevador, que tenia la puerta abierta, cayó mi tío Miguel de
un quinto piso a la planta baja, a él le tocó acompañarlo en el hospital a su
curación y convalecencia que duró como 4 o 5 meses.
Había
una compañía de teatro, que representaba comedias, de un matrimonio español,
Martínez, los hijos representaban papeles en dicha compañía, salvo la que luego
al casarse con mi tío Ricardo, sería mi tía Catalina, pues ella se dedicaba
únicamente a la cosa administrativa.
Mi
tío la enamoró y se casaron, teniendo tres hijos, a saber: Julia María, la
mayor, Ricardo y José.
Julia
es rubia de ojos azules. Primero se casó con Renato Filizola Pier, teniendo
tres hijos: Renato, Ricardo y Humberto, hijo póstumo, pues ya Renato había
muerto cuando el nació.
Renato
estudió Leyes y es el Notario Público #20, tiene los siguientes hijos: Renato,
Carlos y Héctor. Posteriormente se volvió a casar.
Ricardo
se fue a vivir a Matamoros, donde se casó con Stella Reynoso y tienen los
siguientes hijos: Ricardo y Betty Ennis. Ricardo también a trabajado en esta
una temporada.