Memorias de Manuel Haces Zorrilla e

historias familiares que le contaron y conoce

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Eso me hace pensar de esas cosas raras que suceden y no les encontramos explicación.

 

Como complemento había un Sr. Apellidado Garza Riestra, avecindado en estación Cruz, hermano de varios a los cuales les decían los sordos Garza Riestra, pues todos ellos padecían de sordera; y él siempre le decía a mi madre, que él se había encontrado un tesoro en la Hacienda del Carmen Larumbeño.

 

En el Carmen Larumbeño platicaba mi madre, que en un tiempo había vivido un Monseñor o alto jerarca católico, actualmente hay ruinas de una capilla y es usado el terreno como cementerio.

 

Transcurrían los años 70 del siglo pasado y en un pueblito llamado Puertas de Riego, Consejo de Llanes, Provincia de Oviedo, Principado de Asturias, en el Reino de España, dos matrimonios así como otros emparentados con nosotros vivían en él.

 

Uno era Juan Haces Celorio y el otro Manuel, de los mismos apellidos, ambos se habían casado con dos hermanas apellidadas Madrid de la Lama, Delifa y Matilde, dando así origen a dos familias Haces Madrid, primos hermanos por ambas partes.

 

Del primer matrimonio nacieron varios hijos, sobreviviendo los siguientes: Juan, José María, Francisco, Benito, Ricardo y Heliodoro. Del segundo matrimonio fueron: Manuel José Jesús María, Lucas y Miguel Angel, el primero de ellos, mi padre.

 

Como dato curioso les diré, que desde que vivo a todos los Haces que les he preguntado su origen, todos ellos vienen del pueblo llamado Porrúa, cercano a Puertas y los únicos nacidos en Puertas eran mi abuelo y mi Tío Juan. Las hermanas Madrid, también eran del mismo lugar, así como los hermanos y hermanas que tenían.

 

Los cuales eran: Aurora, casada con Ricardo Caldevilla, Francisca casada con Antonio Quintana, XXXXXXXXXX casada con José Hano, Ricardo que se vino a Cd. Victoria, Mamerto y José.

 

El 13 de Agosto de 1872, nació Manuel que era mi padre, el nombre que le fue impuesto fue: Manuel, José, Jesús, María, cuando era niño estaba conforme con tres de ellos, mas el de María no le agradaba, por decir él que era nombre de mujer.

 

Un día de pequeño llegó una persona que contrató mi abuela Matilde, para que le realizara algunas labores, a media labor le dio sed y le pidió a mi abuela de beber, en esos lugares en esos tiempos y creo en la actualidad, aún se conserva la costumbre, se les da vino tinto, le dijeron a mi padre que le sirviera un vaso y se lo diera, junto al vino había una botella con agua bendita y mi padre por error le sirvió de ella, al poco rato la persona contratada se había ido sin decir una palabra y luego se aclaró que como le habían dado agua de beber lo sintió como una ofensa, sin saber que le habían dado un vaso de agua bendita.

 

Al crecer un poco lo mandaron interno a un colegio en Llanes, llamado XXXXXX. El colegio era católico y como tal les daban catecismo, un día uno de los alumnos preguntó, si en un caso de emergencia sería válido, bautizar con un caldo en lugar de agua, uno de los muchachos rápido contestó que si era del caldo que les servían en la comida, si sería válido, pues ese caldo era pura agua.

 

Transcurrieron los días y terminó sus estudios, que eran tenedor de libros. Un antepasado de mi padre llamado XXXXX Cortina de la Lama, se había venido a Victoria, poniendo un negocio en este lugar, él mando traer a un pariente llamado Ricardo Madrid de la Lama. La venida de Cortina de la Lama, calculo que ha de haber sido a mediados del siglo XIX. Ricardo Madrid de la Lama, tenía varias hermanas y una de ellas era mi abuela, o sea la mamá de mi papá, llamada Matilde.

 

Mi tío Ricardo no se casó y con tal motivo no tenía hijos e invitó a sus sobrinos a venirse a trabajar a su negocio, llamado Ricardo Madrid, el primero que vino fue mi tío Antonio Quintana Madrid, en el año de 1884, posteriormente el año de 1888, teniendo mi padre 16 años, se embarcó en Vigo, después de hacer escala en La Habana llegó a Tampico, donde desembarcó, de allí tomó un Ferry hasta Magiscatzin y de ahí una diligencia que lo condujo a esta ciudad, pues aunque ya se estaba construyendo la línea férrea Tampico-Monterrey, aún no se terminaba, ya que fue inaugurada en 1888.

 

Mi padre empezó a trabajar a las órdenes de mi tío Ricardo Madrid, con su primo Antonio y poco a poco fueron llegando otros, que fueron primos hermanos dobles de mi papá: Juan, José María, Francisco, Benito, Heliodoro y Ricardo. Hermanos de él: Miguel y Lucas. Primos por lo Madrid: Ricardo Caldevilla, José Hano, que se quitó el primer apellido, poniéndose José H. Madrid.

 

Mi tío Juan, al poco tiempo se fue a La Habana, en el año de 1898, no sé, sería por la guerra u otra causa, nunca volvió, se casó con una cubana, no tuvieron hijos, posteriormente después de trabajar arduamente se retiró y paseaba por los Cayos de Florida y Florida. En el año de 1959, llegó Fidel Castro al poder y confiscó todas las propiedades, dejando a mi tío obligado a ir a recoger sus cupones para poder comer, la decepción y edad hizo que muriera.

 

Mi tío Ricardo Madrid, cada día les daba mas injerencia en su negocio y al fallecer cambiaron la razón social por Ricardo Madrid Sucesores, cambiándola luego a Las Fábricas Universales Quintana y Haces, los dos principales dueños eran mi padre y mi tío Antonio.

 

Mi tío Miguel, hermano de mi padre, lo mandó él 2 años a estudiar inglés a un colegio en Cleveland, donde era el único que hablaba español, después lo trajo a la casa Quintana y Haces, hablando un inglés perfecto, al grado que cuando el auge petrolero en Tampico, estaba considerado como el no americano o inglés, que lo hablaba mas perfectamente.

 

El otro hermano de mi padre, Lucas, tenía una fuerza hercúlea, en esta ciudad había unos trenecitos tirados por una mula, el hizo una apuesta, que detenido el trenecito y haciendo que caminara con la fuerza de la mula, no se moviera el trenecito, aclarando que ganó la apuesta. Levantaba un quintal de maíz, que equivalían a XXXXXX Kg, lo sostenía con una mano en lo alto y con la otra mano se tomaba una cerveza. Una ocasión en la entrada a Quintana y Haces, había llovido y se había formado lodo, un burro cargado de leña no podía entrar pues se resbalaba, llegó mi tío, se puso en la parte de abajo del burro, lo cargó y lo metió, imagínense la fuerza que tenía.

 

El negocio siguió prosperando, estando ubicado en una casa de dos pisos en la calle Diez Hidalgo, por la calle Diez llegaba desde Hidalgo hasta Juárez, por la calle Hidalgo eran aproximadamente 30 metros, en el segundo piso estaban los dormitorios y el comedor y en la parte baja, bodega y la tienda. Eran mas de 20 empleados y socios, de los empleados, los que trabajaban en el, no familiares, me acuerdo eran: José Sierra Torres, Santiago Peña, Ramón Guerra, José Hinojosa Silva o Hermelindo o tal vez los dos, Simón Villarreal y otros que no me acuerdo. El almacén era general, abarrotes, vinos, licores, ropa, ferretería, farmacia, etc. Era la agencia del Banco Mercantil de Monterrey, tenían una fábrica de ladrillo ubicada en cerámica, mayoría de acciones en teléfonos, en fin tenía parte en todos los negocios de la ciudad.

 

Relataré una anécdota, a mediodía subían a comer, pero desgraciadamente algunos regresaban medio achispados, es decir habían tomado un poco mas de vino en la comida y se dictó una medida: Unicamente se podían tomar una botella con la comida, cada uno.

 

Los días último del año las muchachas de la ciudad, le pedían a Dios que rápido terminaran el balance, pues ese día lo hacían y los muchachos en la tienda le ponían todas las ganas para salir pronto, pues eran nada menos que doce muchachos, para poder llegar temprano al baile de fin de año.

 

Mi padre tuvo una novia apellidada Escandón, llegó a oídos de mis abuelos y por informes que tenían, vieron que no le convenía, le mandaron llamar y mi padre fue a verlos, estuvo varios días con ellos y el último día mi abuela se pasó sentada junto a su cama, a media noche se despertó mi padre y le preguntó que pasaba, diciéndole mi abuela que así se estaría hasta que se fuera, pues calculaba que sería la última vez que lo vería.

 

Mi padre regresó, perdió con esa persona y empezó por 1903 o 1904 a pretender a mi madre Laura, se hicieron novios y se casaron el 6 de Enero de 1906, la ceremonia religiosa fue en la Capilla del Sagrado Corazón de Jesús, en la Plaza Juárez, tocando en la misma la Banda del Estado, la ceremonia civil fue en casa de mis abuelos en el 17 Hidalgo, la habían construido de un piso y le habían agregado uno más.

 

Cuando estaban leyendo el acta, mi madre había dicho por pena que había nacido en esta ciudad, mi abuelo rectificó y dijo que había nacido en la Hacienda La Loma.

 

En el festejo que duró 2 o 3 días, se tomó cognac, champagne, etc., es decir de  lo mejor de los vinos y comida.

 

Me platicaba don Manuel Arredondo, hermano mayor de Felipe, dueño de Funerales Arredondo, que él era carpintero y había hecho la escalera al 2° piso y otras cosas.

 

Cuando ya iba a ser la boda, le indicó mi abuelo que fuera con mi papá a Quintana y Haces, a que le dieran por cuenta de él un ajuar completo de ropa, pues quería le ayudara a controlar la bebida y comida, para que no fuera un desorden, decía don Manuel Arredondo que a medio festejo, le mandó hablar don Rudecindo Montemayor, para que le trajera un pantalón limpio de su casa, pues se había orinado el pantalón que traía, se lo trajo y ya salió del baño ya arreglado.

 

A mi mamá le preocupaba que con todos brindara mi papá y le dijo que se midiera, a lo que él le indicó que jamás en su vida se le habían subido las copas, y así fue pues. Y de grande platicaba que nunca se había emborrachado en su vida, ni fumado, que una vez, viniendo de la estación en un carretón con carga para la tienda, le dio por fumar y solo esa vez lo hizo pues se mareó muchísimo.

 

Mis padres no salieron de viaje de bodas, pensaban ir a México, pero había una epidemia de tifo o alguna otra enfermedad y optaron por quedarse en esta a pasar su luna de miel.

 

Fijaron su residencia en la casa de mis abuelos, pues ya vivían con ellos la familia Govela-Zorrilla, es decir en cada área de ella, en forma independiente vivían como he dicho mis abuelos Zorrilla-Larumbe y mi tío Francisco Zorrilla, en otra los Govela-Zorrilla y en la otra los Haces Zorrilla.

 

Pasaron los meses y el 28 de Octubre de 1906, nació una niña, la primogénita, a la cual se le impuso el nombre de Laura Matilde, el año de 1908 nació el segundo, al cual se le llamó Manuel por mi papá, el día 31 de Mayo de 1910 nació el tercero, se le llamó Francisco por mi abuelo, el cuarto nació en 1912, poniéndole Miguel Angel por mi tío del mismo nombre. Mi hermana Margarita nació el 10 de Junio de 1913 y yo el 2 de Agosto de 1927.

 

Mi tío Lucas se casó en 1907 con Eustolia Gil, prima del Lic. Emilio Portes Gil, teniendo los siguientes hijos: Lucas, Matilde, Ricardo y María Enriqueta, hija póstuma, pues como se narrará adelante, mi tío fue asesinado por los revolucionarios en el año de 1913. Que fue cuando el levantamiento de don Venustiano Carranza, con su plan de Guadalupe, llegaron a esta ciudad los primeros vientos de "la bola".

 

Un general destacamentado en el Estado de México, cuyo nombre desgraciadamente no recuerdo, se vino a la bola, directamente a Victoria, hubo combates en el Santuario de Guadalupe, ubicado en la loma al norte de la ciudad, pudieron llegar al parián, que así se llamaba el mercado ubicado en el 6 y 7 Hidalgo y Morelos, pero de ese lugar así como del Santuario fueron rechazados y derrotados.

 

Entre uno de los prisioneros o muertos, fue encontrada una lista con los nombres de las personas que serían juzgadas y fusiladas al obtener el triunfo, cual no sería la sorpresa de mi padre y familiares, pues ellos encabezaban la lista, no por cuestión política, sino por odio, pues eran los pinches ricos de Victoria.

 

Pasó el tiempo y las fuerzas constitucionalistas vinieron avanzando del norte y tomaron Matamoros y atacaron Victoria, por las razones expuestas mi familia salió rumbo a Tampico, por el rumbo de Tula.

 

En el ínter, mi tío Lucas, mi tío Ricardo y mi tío Pancho, iban en el ferrocarril rumbo a Tampico, cuando el mismo fue interceptado por unos revolucionarios, a la altura de la estación de Forlón, que a mi entender eran robavacas y todo lo que se podía, es decir unos facinerosos.

 

Mi tío tío Ricardo y Pancho viajaban en otro lugar del carro de ferrocarril y el conductor les avisó lo que pasaba y se fueron en un armón para eludir a los pseudo revolucionarios, pues ya sabían lo que sucedería si los descubrían, cosa que desgraciadamente le sucedió a mi tío Lucas, pues al ir ha avisarle el mismo conductor irrumpieron en el carro los aludidos y no hubo tiempo que mi tío lo supiera.

 

El mismo era muy noble de corazón, había pasado desapercibido, pero en el mismo tren, viajaba no se con certeza si un hermano o familiar del comandante federal de la plaza de Victoria, al cual aprendieron, mi tío fue a defenderlo indicando que él era familiar del comandante de Victoria, pero que no participaba para nada en actividades militares, la persona que he aludido, para defenderse les dijo: yo no tengo que ver nada, pero esta persona es de firma Quintana y Haces de Victoria, le preguntaron a mi tío y les indicó realmente quién era, lo quisieron bajar del carro a la fuerza, como era muy fuerte le quebraron los brazos a culatazos y en el terraplén lo asesinaron.

 

Dejaron que se quedara el cuerpo donde estaba, diciendo que el que fuera a recogerlo, le pasaría lo mismo.

 

En esta Cd. Victoria vivía Pablo Lavín, que se reforzó con algunos hombres y fueron a recoger el cuerpo, lo trajeron a esta ciudad y lo sepultaron en el Panteón Municipal. En ese entonces tenía mi tío 33 años.

 

Mi tío Lucas estaba casado con Eustolia Gil, tenían tres hijos, a saber: Lucas, Matilde y Ricardo y estaban esperando el cuarto, la cual nació como hija póstuma, en el año de 1913 y le fue impuesto el nombre de María Enriqueta, vivían con Don Asención Gil papá de mi tía, en las calles Juárez y Alameda o sea el 17.

 

Mi padre los ayudaba en todo y al ser mas prominente la figura del Lic. Emilio Portes Gil, él los ayudó también.

 

Platican que Ricardo era muy travieso y al querer castigarlo mi tía Eustolia, se ponía al lado de una noria y la amenazaba con querer  tirarse a la misma, un día se dio cuenta Don Chonito Gil, abuelo de Ricardo, de esta situación, cogió una vara y se dirigió a él indicándole que se tirara. Entonces los papeles cambiaron y le decía: No abuelito me voy a a caer, a lo que él le contestaba, ¿No era eso lo que querías? Total, santo remedio, no volvió a suceder.

 

Cuando el Lic. Portes Gil era presidente de la república, Ricardo con unos amigos en la noche, no sé con certeza que borlote hicieron y se los llevaron detenidos a una demarcación, Ricardo quiso hacer valer sus influencias como sobrino de él, pero nadie le hacía caso, sino que llegó un conocido y dándose cuenta de la situación se la hizo saber al comandante, con lo cual con las disculpas naturales lo dejaron libre.

 

Lucas el hermano mayor se fue a la Cd. De México en donde cursó la carrera de Leyes, posteriormente se casó con Carmen Pámenes de la ciudad de Torreón y se fueron a vivir todos a esa. María Enriqueta ya se había casado en Victoria con el Lic. Rodolfo Gonzáles Treviño, del mismo lugar de Torreón.

 

Ricardo se casó con Carolina Calvillo y Matilde permaneció célibe hasta su muerte.

 

Cuando Torreón cumplió 25 años de fundada, la reina de las festividades fue Carmen Pámanes y al cumplir 50 años de su fundación, la reina de las festividades fue una hija de Lucas y Carmen llamada Alejandra.

 

Esa rama de la familia o sea los hijos de mi tío Lucas Haces Madrid, cambio el apellido Haces por Haces-Gil y así lo llevan actualmente todos ellos.

 

María Enriqueta es una mujer muy bonita, le decían "la india bonita". Mi mamá Laura le decía a mi tía Eustolia, que ¿Por qué ninguno de sus hijos había salido con los ojos y el color de mi tío Lucas? A lo cual le contestaba mi tía, lo que pasaba era como un vaso de leche muy blanco, le ponían una gota de café y cambiaba el color totalmente. Pero ahora, los nietos y bisnietos, tienen los ojos claros, pues mi tío Lucas tenía los ojos muy azules, de llamar la atención.

 

Actualmente, de la primera línea de descendientes nada mas queda viva María Enriqueta y los hijos, nietos y bisnietos de Lucas, Ricardo y ella.

 

Mi tío Miguel Angel, el otro hermano de mi padre, él lo mando a estudiar a Filadelfia, hablaba en Tampico el mejor Inglés, pues había continuado practicándolo y leyéndolo en ese idioma.

 

Durante su estancia en la Universidad de Filadelfia, tuvo problemas con un compañero habiendo llegado a enfrentarse a golpes, al darse cuenta el profesor de cultura física, llamó a Mike, así le llamaban, para que tuvieran un encuentro de box, después de ponerse los guantes, el americano que sabía boxear le estaba ganando a mi tío, pues el no tenía experiencia en el boxeo, desesperado se quitó los guantes y a puño limpio le dio una golpiza a su compañero, quién salió perdiendo.

 

Mi tío Miguel era de una estatura muy alta, cercano al 1.90 m, era el único español que había en ese lugar, presumía que él era de los mas bajos de España, cuando llegó otro español a estudiar que era de una estatura menor a 1.70 m., acabando con eso su presunción. En toda la universidad no había nadie que hablara español y él tenía que hacer un esfuerzo para pedir su comida y todas sus necesidades, logrando con eso aprender muy rápidamente el idioma inglés.

 

Al irlo a dejar mi papá a la escuela, viajaban en coche Pullman y el mozo negro que los atendía, en muy buena forma y rápidamente, le llamó la atención a mi tío Miguel y mi padre le dijo ¿Quieres que se descomponga la atención? Y dejó de darle propinas, por ese motivo los atendía en mala forma.

 

Cuando la revolución, se fue con mi tío Ricardo a Nueva York, fueron a un edificio de esa ciudad y al ir a subirse mi tío Miguel al elevador, estaban las puertas abiertas y cayó desde un quinto piso por el cubo del elevador, estando varios meses internado para su recuperación. Debido a su constitución física, sobrevivió y solo quedó con una ligera cojera, pues tenía que corregirla con un bastón que usaba permanentemente.

 

Por los años 1918, en la esquina de las calles Madero y Aduana, en el centro de Tampico, mi papá y mi tío Antonio Quintana, junto con Damián Abad, abrieron un negocio, que se llamó: Las Fábricas Universales Quintana y Haces, S. En C. Especializados en venta de ropa, zapatos, etc.


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